Quiero encontrar la tranquilidad, quiero el descanso total, quiero llegar al final del horizonte.

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miércoles, 16 de junio de 2010

Un nuevo mundo...

Divesé unas nubes más suaves que el algodón, un rayo de sol me cejó nada más pasar a la primera estancia, era de color rosa y con un toque de  jardín inglés. Era como esos lugares en los que te sumerges una mañana típica de lunes a primera hora en clase de historia, un lugar extraño a la par que perfecto a donde mis sentidos habían logrado llegar. Esnifé velozmente el aroma al que me había sometido, olía a rosas, a vainilla, a caramelo, a todo lo más dulce  y amoroso de este mundo dividido entre el sentimiento más profundo al que llegaras a acariciar, y hablando de caricias, el aire de aquella atmósfera era como dulces rozamientos de la mano más sueve del mundo que casi no sentías que te tocaba fuertemente pero tampoco era como si te hicieran  cosquillas, algo intermedio entre lo rudo y lo suave que creaba lo más perfecto de este mundo... ¿Cuántas maravillas se pueden sentir en un instante?

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